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Nos tiramos al monte (Ezkaba)
Miércoles, 30 de Marzo de 2016
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Nos tiramos al monte (Ezkaba)


El fuerte de San Cristóbal, por su historia, por la magnitud de la represión, por el tipo de represión, por la fuga, por el cementerio de las botellas, por las exhumaciones realizadas, hace necesario institucionalizar e internacionalizar algunas de nuestras demandas. 


Hay que recordar que las muertes por fusilamiento o las muertes por enfermedad se producían en muchas ocasiones cuando el preso estaba bajo la custodia del estado, bajo su tutoría, así que hay una responsabilidad oficial en la búsqueda, tanto de cuerpos como de familiares.


Del total de los más de 6.000 presos que pasaron por el fuerte de San Cristóbal murieron, en diferentes momentos y de diferente forma, unas 750 personas. 


Así que se hace necesario abordar el asunto de los desaparecidos desde lo oficial, para dar luz definitivamente y para siempre a unos hechos que todavía colean en la memoria sombría de nuestra historia. 


En primer lugar es necesario recordar que el Fuerte, no fue sólo una cárcel local. Formó parte, y de qué manera, del sistema represivo franquista del conjunto del Estado. De los 6.000 presos “registrados” que pasaron por esta cárcel sólo 130 eran navarros. Podrían haber pasado otros 200 navarros más, llamados presos gubernativos, pero es un dato sin contrastar todavía. Otros 203 murieron por enfermedad antes de 1942 y enterrados en los 12 pueblos que componen la Cendea de Ansoain. 207 presos fusilados en la fuga y dispersados en fosas comunes en 50km a la redonda, más los 14 presos organizadores de la fuga, fusilados después de Consejo de Guerra y enterrados en el cementerio de Pamplona, desaparecidos sus restos probablemente en las obras del crematorio y, por último, 131 muertos por enfermedad después de 1941, enterrados en el cementerio del fuerte y perfectamente identificados y localizados. Esta es la foto, cruel y quieta, de esta cárcel navarra.


Muchos de estos presos, como hemos dicho, fueron muertos de matar (que diría Ernesto Carratalá preso él también) o fusilados. Y muchas de sus familias desconocen todavía el paradero de sus allegados. En este panorama destaca el llamado Cementerio de las Botellas y los presos enterrados en los cementerios de la céndea de Ansoain y muertos por enfermedad. De los 131 presos del cementerio de las botellas, por ejemplo, sólo se ha podido contactar con 45 familias. Los escasos medios de las asociaciones (algún día habrá que agradecer la labor realizada en la entrega de los 44 desaparecidos) y las dificultades por el tiempo pasado, hace necesario la intervención de los gobiernos. 


En este caso, y al revés de la mayoría de los ejemplos, tenemos los cuerpos pero no tenemos a los familiares. Así que es de suponer que, si no todas, sí muchas familias podrían estar esperando este reencuentro sin saber que su padre o su abuelo ya está perfectamente identificado en un cementerio navarro. 


Así que, como Izquierda-Ezkerra, hemos sentido la necesidad de poner en marcha toda nuestra capacidad para poder solucionar este asunto. Pidiendo al gobierno central que se involucre en la búsqueda de estos familiares. 


Tenemos un edificio para mantener y una historia que contar. Los desaparecidos nos siguen gritando con la voz abierta en canal, porque mientras haya muertes sin encontrar habrá alguien que siga llorando al aire. Así que, si para algo valen las instituciones, las leyes, los movimientos asociativos es para corregir estas injusticias y terminar con la desesperación ante los desaparecidos.


Por eso también hace unas semanas solicitamos, en el Parlamento de Navarra y en varios ayuntamientos, que los archivos de la Guardia Civil se abran de par en par, y es que, un dato, un detalle o un documento, por secundario que parezca, puede resolver la investigación sobre el paradero de una persona desaparecida en 1936. 


No sería muy difícil cumplir con lo que hemos propuesto en el Parlamento; que se busque a las familiares de los 85 presos muertos por enfermedad y enterrados en el cementerio de las botellas, se constituya una mesa de trabajo entre Ministerio de Defensa, Gobierno de Navarra, ayuntamientos de la zona e instituciones europeas con el objetivo de revertir a Navarra la propiedad del fuerte,  plan para su mantenimiento, alternativas para el edificio y el entorno y se adecente el cementerio del fuerte y coloque un panel que informe de las circunstancias de la muerte de los presos y los datos personales de los que fueron enterrados en ese paraje.


Nos lo debemos, a nuestro pasado, y sobre todo se lo debemos ya a nuestro futuro, porque cómo seguir avanzando como sociedad, cómo seguir construyendo una Navarra moderna si cuando miramos a lo alto de ese monte sabemos que está lleno de desaparecidos a la espera de sus familias. 




José Miguel Nuin

Joseba Eceolaza


Izquierda-Ezkerra


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