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Izquierda-Ezkerra propone la demolición del monumento a los caídos
Miércoles, 6 de Mayo de 2015
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Izquierda-Ezkerra propone la demolición del monumento a los caídos

En el día de hoy y en este mismo lugar donde el pasado 1 de mayo, de la mano de Abel Azcona se llevó a cabo la performance “Enterrados” queremos presentar y argumentar nuestra propuesta de demoler este monumento a los caidos

El monumento a los caídos de Pamplona se construyó como muchos otros en todo el Estado en los años 40 y 50 del siglo pasado, “para perpetuar la memoria y el heroísmo de aquellos que cayeron por la Patria y por Dios”, El objetivo era por tanto  humillar a los vencidos en la guerra civil. Eran y han sido durante todos estos años monumentos de vencedores y para vencedores, por lo que resulta muy difícil pensar en utilizarlo para otra cosa.

El de Pamplona lo diseñaron Yárnoz y Eusa, pero siguiendo un esquema  similar al de otros lugares, bajo un régimen franquista que utilizó la aquitectura y el urbanismo como instrumentos de propaganda ideológica y de ensalzamiento de la figura del dictador.

Contiene inscripciones de los caídos del bando golpista, pinturas homenaje a los requetés en torno a San Francisco Javier, cuyo autor Ramón Stolz Viciano quiso representar el espíritu religioso y guerrero de la Navarra inmortal, que desde la época de las Cruzadas hasta nuestros días vivió, rezó y supo morir por Dios y por la Patria.”

 

En su cripta se conservan los restos de Mola y Sanjurjo, dos de los tres máximos conspiradores, junto a Franco, en el Golpe de Estado contra la 2ª República. Además son conocidas las misas que mensualmente la Hermandad de Caballeros de la Cruz celebra en honor al General Mola y al alzamiento que dio lugar a la Guerra Civil.

 

Es un edificio sin ningún interés arquitectónico, en un espacio de poco uso, con barreras importantes a la accesibilidad y que además urbanísticamente cierra la ciudad, como si de una nueva muralla se tratara, impidiendo la apertura paisajística de Carlos III y constituyendo un “tapón” que impide la continuidad urbana ente el 2º Ensanche y el último Ensanche de Pamplona (Lezkairu).

Durante todos estos años, más de 70, ha sido una losa para la ciudad, una división de la sociedad entre vencedores y vencidos, un tema tabú hasta el punto que mucha gente joven, no conoce por qué se construyó ni para qué ni la cantidad de símbolos fascistas que contiene, incluidos los restos de Mola y Sanjurjo; al mismo tiempo que, en una tierra en la que ni siquiera hubo frente de guerra, ha contribuido a mantener vivo el dolor por los horrores y agravios sufridos por los asesinados y sus familias, junto con una enorme insensibilidad social e institucional que ha impedido cualquier debate democrático al respecto.

 

Desde la promulgación de las diversas leyes de “memoria histórica”, la ciudadanía por fin volvemos a tener derecho a que los espacios y edificios públicos no estén presididos por los símbolos de un régimen ilegítimo y represivo.

 

Ya han sido demolidos algunos como el de la Diagonal de Barcelona y desmontados o trasladados otros.

 

Y esa es nuestra apuesta con este monumento, la demolición del cuerpo central del monumento, obteniendo con ello un enorme espacio abierto, poco menor que la actual Plaza del Castillo que tenga voluntad de superar el pasado dividido, para construir un futuro de encuentro, en un extremo en que la ciudad del siglo XX se puede abrir y dialogar con la del siglo XXI.

 

Una vez demolido este mal recuerdo, queremos abrir un debate ciudadano sobre qué hacer en el nuevo espacio, para el cual proponemos algún tipo de proyecto cultural de futuro en común, junto con un espacio escénico cubierto y al aire libre, que incorpore, por ejemplo, nuevas viviendas públicas de alquiler social, etc. En todo caso esta segunda parte la dejamos para que sea la ciudadnía la que medite y decida.

 

Lo inmediato, por nuestra parte es la demolición a corto plazo del monumento a los caídos, porque no cumple con las leyes de memoria histórica, porque no tiene ningún valor arquitectónico y porque urbanísticamente es un impedimento a eliminar.

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