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Archivado en: Aborto
En defensa de los derechos de las mujeres
Sábado, 28 de Diciembre de 2013
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En defensa de los derechos de las mujeres
El gobierno del PP, a través de su ministro Gallardón, pretende dar un giro de 180 grados al tema del aborto. Ya el nuevo título sustitutorio -de “Ley orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo” a “Ley orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada”- explica la actitud del PP: quiere imponer sus criterios ultraconservadores y quiere impedir la libertad de las  mujeres para decidir libremente. Conviene recordar, que los enemigos de la interrupción voluntaria del embarazo sostienen su verdad en su forma de entender sus creencias religiosas y pretenden que dichas creencias sean las que regulen nuestros derechos y libertades.

El anteproyecto del PP es un paso atrás con respecto a la ley del 2010 y a la legislación existente en la mayoría de los países europeos. Allá el derecho al aborto es un derecho en las primeras semanas del embarazo, está regulado por una ley de plazos (como en la vigente ley de 2010) y se trata de una ley consensuada y apoyada por mayorías sociales. En la mayoría de los países de nuestro entorno, los plazos se encuentran regulados desde un mínimo de 12 semanas hasta un máximo de 24. Aquí, Gallardón en su anteproyecto nos quiere colocar entre los cinco países europeos que penalizan el aborto a excepción de los supuestos de violación o de riesgo para la salud de las mujeres.  Pone a España a la cola de Europa. Y establece una de las regulaciones más duras, más restrictivas y más injustas. Además de todo esto, la mayoría de los gobiernos europeos apoyan la maternidad o paternidad con medidas sociales de empleo, de conciliación familiar y de prestaciones para facilitar la vida profesional de las mujeres.
El anteproyecto del PP es más restrictivo que la ley de 1985. Veamos. En ésta ley, hace casi 30 años, se contemplaban tres supuestos: violación, riesgo físico o psíquico para la salud de las mujeres y malformaciones fetales. Ahora se queda fuera el supuesto de las malformaciones. De llevarse a la práctica, esto provocaría una desprotección en casos de anomalías graves o difíciles de diagnosticar, llevaría a situaciones muy desagradables y a sufrimientos innecesarios para las madres y para los padres afectados. Y deja en evidencia la hipocresía del PP, cuyo gobierno ha anulado las ayudas a la dependencia y dificulta con ello un mínimo de calidad de vida para las personas discapacitadas.

Por estas razones rechazamos el anteproyecto del PP; porque supone un retroceso con las leyes de 2010, de 1985 y con la legislación europea que es mucho más progresista.

También rechazamos el anteproyecto del PP, porque no les garantiza una vida digna a las mujeres al impedir que ellas mismas tomen sus decisiones evaluando las circunstancias concretas de tipo económico, laboral, el hecho de tener pareja, de estar enferma o de haber sido desahuciada, el hecho de tener que afrontar la maternidad en solitario en casa de los padres… Es decir, mil razones de peso que se cruzan en la vida de las mujeres y que determinan su presente y su futuro. A nuestro juicio, estos deben ser los fundamentos que la sociedad ponga en manos de las mujeres para que tomen una decisión que les va afectar primordialmente a ellas, en lugar de las creencias religiosas o ideológicas de cada cual por muy respetables que sean. Desgraciadamente, además, estas graves restricciones van a afectar a las mujeres con muy pocos recursos económicos. Dándose, una vez más, la vergonzosa diferencia entre quienes pueden ir a Londres a abortar y quienes tienen que hacerlo poniendo en riesgo sus vidas.

Rechazamos el anteproyecto del PP porque niega a las jóvenes de entre 16 y 18 años la posibilidad de decidir en algo que afecta por entero a su futuro. Y esto aumentará el riesgo para su integridad física, especialmente cuando se den choques o malas relaciones con sus padres (que deben dar su consentimiento). Es injusto, que las chicas de esa edad puedan casarse o tener hijos, pero no puedan decidir si desean tenerlos o no. Siendo esta una decisión tan importante para su vida.

Rechazamos el anteproyecto del PP, porque desaparecen las medidas educativas, la formación en salud sexual y reproductiva en la enseñanza orientada a la prevención de embarazos no deseados o de enfermedades de transmisión sexual, una formación integral para promover valores de igualdad, de respeto a la diversidad sexual…
Asimismo, es una reforma que no contempla las recomendaciones de la ONU o de la OMS sobre los riesgos para la salud de las mujeres, sobre el aumento de las desigualdades; porque penaliza a las mujeres y a los profesionales sanitarios. Porque se nos niega el derecho a decidir sobre nuestra maternidad y se niega el derecho a niños y niñas a venir a esta vida con garantías de que serán queridos y cuidados como se merecen.

Es un desprestigio para la España progresista. El anteproyecto del PP está siendo muy rechazado por la amplia mayoría progresista de la población europea. Y por el contrario, está recibiendo los parabienes de los sectores ultraconservadores. En Navarra sucede lo mismo. Son los sectores vinculados al Opus Dei y a sus instituciones quienes apoyan el anteproyecto del PP. Y es en nuestra comunidad, donde merced a la presión ejercida por este lobby, siempre ha existido una discriminación mayor para las mujeres teniendo que viajar a otras comunidades, pues aquí no se podían practicar abortos hasta el año 2011.

La interrupción voluntaria de embarazo no es ninguna opción frívola y complaciente para las mujeres, sino una opción de necesidad ante una situación no deseada y perjudicial para ellas. Una decisión dura y difícil, que afecta a las propias mujeres y que debe ser decidida por ellas.
Cerramos el 2013 con un ataque contra la libertad reproductiva, pero sostendremos el pulso hasta que dejen de jugar con la libertad de decisión, que la sociedad respeta y que el estado debe garantizar. Por ello, la respuesta social de los sectores progresistas de Navarra tiene que ser unitaria. Si hay  acuerdo en el contenido, debe primar la unidad entre todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales, etcétera, de izquierdas y progresistas por encima de cualquier sectarismo o interés partidista.

Marisa de Simon Parlamentaria de Izquierda-Ezkerra, Edurne Eguino Concejala del grupo municipal de Izquierda-Ezkerra del Ayuntamiento de Pamplona e  Idoia Merino miembro de Izquierda-Ezkerra.

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