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Archivado en: PamplonaDesigualdad
Malestar social y desigualdad
Martes, 5 de Noviembre de 2013
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Malestar social y desigualdad
Dice la página web del Ayuntamiento que el Área de Bienestar Social tiene como misión; facilitar el acceso de  los ciudadanos al sistema de servicios sociales municipales, ofreciendo una respuesta a sus necesidades con el fin de lograr una comunidad más solidaria, equilibrada e integrada socialmente.

“Con la que nos está cayendo” especialmente desde hace tres años, se podría esperar de cualquier gobierno municipal que se precie, incluso el de UPN, que mostrase una especial sensibilidad con las personas que peor lo están pasando. Que tratasen de resolver o por lo menos de atender las necesidades más acuciantes desde el primer momento, de quienes llaman a la puerta de las Unidades de Barrio de Servicios Sociales, y que en estos momentos, se encuentran con que los profesionales que trabajan en este servicio, están desbordadas.

Aunque Maya y la dirección del Área, con la concejala Lezcano a la cabeza, intentan convencernos de que han aumentado los recursos en el área de Bienestar Social, repitiéndose una y otra vez en los plenos o en ruedas de prensa, no consiguen convencernos.

Y es que los números cantan, y los problemas en el Área se multiplican sin parar desde el inicio de esta legislatura. Se está dando una imagen de caos y de falta de liderazgo que para nosotros, requiere de una respuesta urgente.

En octubre de 2011, se recortó el presupuesto en 2,4 millones. Al año siguiente se volvió a recortar en 1,6 millones. Este año han tenido que ampliar la partida para emergencias sociales dotada de  182.000 euros en 110.000 euros más, porque es más que evidente que las situaciones de emergencia de la población se están duplicado. Lo que nos parece un tanto iluso, es pensar, como lo hace UPN, que las situaciones de emergencia social se solucionan con pequeñas cantidades de dinero para pagar alquileres o gastos básicos de las familias.

Más bien pensamos que se debería de hacer una apuesta fuerte y  urgente por la activación integral de una serie de programas. Programas hoy vacios de contenido porque se les ha reducido alarmantemente los recursos de los que disponían, como el programa de Inserción sociolaboral con retrasos en la primera cita de hasta un año o el programa de infancia, que ha duplicado el número de menores atendidos por los mismos profesionales.

También recortan las subvenciones de los programas de prevención comunitaria de infancia y adolescencia, en Milagrosa y Mendillorri. Aunque los mantienen en otros barrios, pensamos que debería de hacerse un esfuerzo para que  todos los niños y niñas y los adolescentes de la ciudad, tuviesen las mismas posibilidades y un tarto igualitario, que les permitiese acceder a la participación en estos programas.

La nueva dirección Bienestar social, se encontró gestionando un Área que acababa de sufrir una fuerte reorganización de programas y recursos, un área sin la necesaria planificación pero también es cierto que en estos dos años y medio no han sabido resolver ni avanzar en ningún sentido. La actitud de UPN ha contribuido a empeorar la situación permitiendo además, el baile de personas que ha habido entre los distintos puestos de responsabilidad o las bajas prolongadas y dimisiones que no se han cubierto. Evidentemente esto se traduce en una absoluta falta de liderazgo y de objetivos a cumplir en esta área, el área de Bienestar social a la que deberíamos mimar dadas las circunstancias socio-económicas actuales.

UPN, ha reconocido una de las demandas del colectivo de profesionales de Infancia  que es la necesidad de redactar un Plan de Infancia. El problema es que una vez dado ese paso, el reconocimiento de la necesidad, no dan un paso más, no abordan realmente el reto ya que no proponen ni cómo, ni cuándo, ni quiénes lo tienen que hacer. Y ya sabemos que las palabras se las lleva el viento.

Otros ejemplos de las grandes deficiencias de los responsables del área que se podría traducir en un desinterés real, los encontramos en que se les “olvida” presentarse a convocatorias de subvenciones importantes; no recurren ante el Gobierno de Navarra, como hicieron otros ayuntamientos y ganaron, el impago de la atención domiciliaria a personas dependientes severas; el Gobierno deja de financiar la Escuela Taller de Construcción, a pesar de estar la convocatoria en vigor, pero el ayuntamiento “decide” no reclamar; reforman cuatro viviendas municipales y “se atreven” a decir que no hay demanda, cuando tienen solicitudes de demanda de vivienda encima de la mesa de la Concejala; cierran las viviendas comunitarias para la tercera edad mientras se “felicitan” el ahorro que eso supone; rebajan el precio del contrato de atención a domicilio, sabiendo que puede repercutir en las condiciones laborales de las trabajadoras; eliminan la convocatoria de ocio y tiempo libre; reducen el empleo social protegido a la mitad, reducen la  ayuda a la cooperación por debajo del 0,7%.

Ante este panorama, ante esta realidad, UPN se atrinchera en sus despachos, esperando a que pase la crisis, como si fuera una tormenta tropical, sin pensar que también después, habrá que atender a  las nuevas realidades sociales. Su estrategia es errónea a nuestro juicio, porque lo primero son las personas y sus necesidades, mirar a la calle y adelantarse dentro de lo posible a las realidades sociales con las que nos encontramos al cruzar la esquina.
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