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¿Por qué no gastamos de otra manera?
Lunes, 28 de Enero de 2013
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¿Por qué no gastamos de otra manera?
En diciembre se rechazaron en Pleno, por segundo año consecutivo, los presupuestos presentados por UPN, con valoraciones más o menos unánimes sobre su contenido antisocial, su continuismo con respecto a la era Barcina y la falta de medidas concretas para afrontar la actual crisis económica, o al menos contribuir, en la medida de sus posibilidades, a paliar sus efectos en la ciudadanía más vulnerable.

Es cierto, que hay menos dinero para inversiones, cada año menos desde el 2007, ¿recuerdan? si,  aquel año en que sobraba dinero para invertir, máximo exponente de la era Barcina cuyos años de gobierno han llenado la ciudad de grandes infraestructuras, que luego, y parece que esto se olvida, hay que mantener año a año. Como bien es sabido, la mayoría de los partidos políticos, acostumbran prometer y prometer inversiones cuyo alto coste suele restar dinero para otras necesidades, o simplemente para dotarlas de contenido y funciones que sirvan y provoquen el desarrollo social y las demandas de los propios usuarios. Y ante esta situación, tan frecuente nos preguntamos, ¿para qué sirve gastar tanto en infraestructuras si no resultan adecuadas a las necesidades sociales y al uso y disfrute de las personas? ¿no creen que podríamos gastar de otra manera?

Este año 2013, la mayoría del Pleno ya ha aprobado la propuesta de UPN de gastar más de 4 millones de euros en los Parques de Aranzadi y Trinitarios y en rehabilitar una nueva porción de la Muralla. Pero muchas personas, somos  capaces de ver que gastar en estos momentos en esas obras no es prioritario, dado lo escaso del presupuesto y la situación socio-económica. Esa decisión sólo resta capacidad de inversión en los barrios y zonas más olvidadas de la ciudad, cuya situación requiere de medidas urbanísticas y sociales urgentes; y también queda menos dinero para hacer reformas en colegios públicos o escuelas infantiles, en polideportivos y en otras necesidades demandadas por los barrios.

No nos parece suficiente  la excusa de que hay subvenciones europeas para esas obras. Esta “excusa” solo esconde la incapacidad de buscar subvenciones o financiación para inversiones más sociales por parte del equipo de Gobierno, encabezado por el Señor Maya.

Hoy, tenemos la oportunidad de gastar de otra manera, no sólo en cuanto a las inversiones que proponemos, sino también en relación con muchas otras partidas del presupuesto en las que “sobra” dinero. Por ejemplo UPN ha presupuestado muchas plazas vacantes que no va a cubrir y que suponen más de 2 millones de euros y existen muchas partidas “colchón” que si existe voluntad política pueden gastarse de otra manera.

Gastar de otra manera, significa disminuir el número de altos cargos, reducir áreas municipales duplicadas, como la de Urbanismo, derivar partidas de personal vacante hacia el empleo social protegido y el empleo juvenil, ahora que el desempleo es galopante y que hay muchos trabajos y programas municipales donde hacerlo: por ejemplo en limpieza de edificios, mantenimiento de zonas verdes, ocio y cultura juvenil, fomento del asociacionismo juvenil y prevención de drogo dependencias, etc.

Gastar de otra manera significa, reforzar algunos de los equipos de Servicios Sociales, que se encuentran desbordados, por el aumento de personas desempleadas y de menores en riesgo de desprotección.

Gastar de otra manera es también aumentar el presupuesto para emergencias sociales. Cada día son más las familias que no tienen suficientes ingresos para gastos básicos; luz, agua… para comida o para el comedor escolar, la escuela infantil…  Mientras buscan trabajo o intentan  mantener el precario que tienen, es imprescindible poder ayudarles desde las instituciones públicas. Volvemos a la época en la que debemos priorizar la ayuda directa y de emergencia.

Gastar de otra manera es también poner en uso las casi 200 viviendas que posee el Ayuntamiento. Algunas están vacías y otras muchas sin acondicionar, pero mientras tanto, todos los días, conocemos a familias que pierden su hogar mediante órdenes de desahucios y otras que no pueden seguir pagando sus alquileres.

  No vale decir que no hay dinero, "cantinela" de quienes gobiernan con el objetivo de recortar y reducir derechos y servicios públicos, antes que resolver las causas que nos han llevado a esta situación.

Sería bueno mejorar los ingresos que tenemos pero incluso con el dinero que hay, se puede hacer mucho, se puede destinar a lo que realmente hace más falta si de verdad nos ponemos a ello, si dejamos de lado las formas de hacer "tradicionales" y miramos de frente a la situación actual.
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