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Debate sobre la financiación de la educación en Navarra
Martes, 5 de Abril de 2011
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Debate sobre la financiación de la educación en Navarra
El negocio de la educación privada en Iruña-Pamplona

Por Edurne Eguino.

PRIMERO fue el pelotazo de Salesianos con más de 60 millones de euros de nuestro dinero destinados al traslado de un centro privado, y ahora nos anuncian el cierre de un centro en perfectas condiciones de uso y con 25.000 m2 disponibles para cualquier ampliación y mejora, como es Donapea, para vender dicho solar a la Universidad privada del Opus, y construyendo un nuevo centro en Etxabakoitz para el que no existe el mínimo estudio elaborado y al que destinan 25 millones de euros (menos de la mitad que a Salesianos), en una clara discriminación a la juventud navarra que acude a centros públicos.

Entre medio hemos asistido con asombro a la bronca monumental que se ha desatado entre Arzobispado y Fundación Amma (participada por Banca Cívica) de atención a personas mayores y dependientes, atención sí, pero a precio de oro.

Atónitos a cómo se tiran los trastos los hasta ahora aliados naturales del negocio, implicando en la bronca a sus socios, naturales también, en el Ayuntamiento de Pamplona-Iruña y en el Gobierno de Navarra. Y es que el negocio es dinero, y las mentes bien pensantes siempre andan a la caza de futuros buenos dividendos estén donde estén.

Hasta ahora parecía un buen negocio para el Arzobispado el alquiler de parte del enorme Seminario para residencia de mayores y dependientes de Amma Argaray, y a ciencia cierta que lo es a nada que cobren en función de los dinerales que pagan los residentes. Allá quedaron los tiempos en los que la Iglesia atendía prácticamente por nada a las personas necesitadas y sostenía sus servicios mediante la caridad cristiana de ricos y hacendados. Parece que éstos hoy en día ya no disponen de excedentes para asegurarse un lugar preferente en el más allá, y la Iglesia necesita más que nunca apropiarse de toda iglesia, casa parroquial y ermita, alegando usucapión, pero ésa es otra historia, ¿o no tan otra?

Y en esto anda el Arzobispado, en buscar nuevos nichos de negocio y observando cómo UPN, con la ayuda inestimable de PSN, no ha parado de construir nuevos barrios, y cómo tardan en construir más de lo deseable las dotaciones públicas para esos barrios, la escuela infantil y la de primaria, entre otras; observando cómo el reciente colegio de Maristas en Sarriguren está resultando un buen negocio, por su proximidad a un gran barrio infradotado de escuelas públicas; el arzobispo, decía, ha visto que la ocasión la pintan calva y, conocedor de que las escuelas públicas de los vecinos barrios de Lezkairu y Ripagaina van a tardar en hacerse, quiere adelantarse y ser la primera escuela (privada, por supuesto) en ponerse al alcance de los nuevos vecinos.

A UPN, apoyado por el PSN, le resulta ideológicamente más aceptable dar subvenciones a colegios privados que construir los públicos, haciendo por tanto dejación inexcusable de sus deberes públicos e institucionales, a sabiendas de que aquéllos salen más caros y además ni siquiera les exigen atender al alumnado con necesidades especiales como deben hacer los colegios públicos.

Y el Arzobispado, que no es tonto, y que comparte ideología con los que mandan por ahora, ve, observa, oye y... "ahora que se está construyendo en Lezkairu otro nuevo barrio, cuyos servicios públicos tampoco se harán en el tiempo debido, qué buen negocio sería hacer un colegio privado nuevo". Tiene el terreno y un magnífico edificio en desuso..., bueno, en desuso no, porque está cobrando un pingüe alquiler por su uso como residencia de mayores y dependientes, pero quizá si los echa…, perdón si les rescinde el contrato…, perdón otra vez si les cambia las condiciones, porque legalmente puede hacerlo, porque hace 5 ó 6 años cambiaron no sé qué papel y… los echa…, desde luego que el nuevo colegio privado será mejor negocio.

Por supuesto que el Arzobispado ya habrá calculado todas las subvenciones que va a recibir de sus socios ideológicos en las instituciones públicas. Pero, ¿las ha calculado bien? Porque el Arzobispado, más ideológico que nadie en esta comunidad, proyecta un colegio segregado por sexos, es decir dos colegios, uno para niños y otro para niñas, por tanto discriminándolos, y esos colegios no tienen derecho a subvenciones públicas por no cumplir la Ley que obliga a no discriminar, y que ha llevado en muchas comunidades autónomas a retirar las subvenciones públicas a colegios privados que segregan por sexos.
Claro que aquí, en nuestra querida Navarra foral, los colegios privados que segregan por sexos siguen recibiendo subvenciones y podemos pensar que UPN ya se lo ha garantizado al señor arzobispo: "no te preocupes, Paco", le habrá dicho la señora Barcina al señor arzobispo, "que ahí estaré yo para que te llegue".

La pelota, por tanto, rebota al tejado del PSN, que en su día en el Parlamento votó a favor de mantener las subvenciones a los colegios privados que segregan actualmente pero a ninguno más. Ya estoy imaginando la visita de Roberto Jiménez al Arzobispado para conocer en detalle el proyecto.

Y mientras, los residentes y familiares de Amma Argaray, temblando porque ni siquiera los 3.000 euros al mes que pagan de media son suficientes para que les garanticen una estancia tranquila, ni tampoco son suficientes para ofrecer sueldos dignos a las trabajadoras del centro, que también tiemblan al ver peligrar su precario puesto de trabajo.



En un alarde de originalidad

Por Abel Arrieta.

En un alarde de originalidad, Edurne Eguino acaba su no muy documentado artículo: El negocio de la educación privada en Iruña-Pamplona con la más que manida expresión cervantina con la Iglesia hemos topado. Cuando en realidad es la Iglesia la que, en un sano ejercicio de la libertad y actuando de acuerdo a derecho, se topa una y otra vez con los intolerantes de siempre que intentan destruir toda iniciativa que no sea suya.

Poco sabe del tema la candidata a la alcaldía cuando entiende un colegio como un negocio. Lo comprendo. Es más fácil arrojar mentiras contra las iniciativas de otros que ponerse manos a la obra y enterarse de lo que supone montar un colegio. Pero no, señora Eguino, el colegio que plantea la Diócesis no es un negocio, es un servicio. Un servicio a la pluralidad. Nadie estará obligado a acudir a ese colegio. Pero si hay padres que quieren llevar allí a sus hijos, ningún político es quien para oponerse a su voluntad.

Porque la responsabilidad educativa de los hijos, en cualquier sociedad libre y pluralista, corresponde a los padres, no a los gobernantes de turno.

Por otro lado, me preocupa que personas tan sectarias, que no entienden ni de libertad, ni del derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, se sientan tan cómodas con la enseñanza pública. ¿No será que están encontrando en ella un hábitat muy favorable para sus ideologías? Quizá si la enseñanza pública, que simplemente es aquélla que pagamos entre todos, atendiese mejor las diferentes sensibilidades y modos de entender la educación, se acabarían vaciando los centros privados, porque a nadie gusta tener que pagar si eso mismo se lo ofrecen gratis. Pero como estamos empeñados en convertir los centros públicos en escuelas de ateísmo ajenos a toda referencia moral, seguirá habiendo muchos padres que pidan a gritos que alguien promueva centros donde se puede querer con normalidad a Dios y ayuden a entender la bondad de la moral cristiana.

Usted, Edurne, plantea el champán para todos, porque el champán es de su gusto y lo pagamos entre todos. La Iglesia, con una comprensión mucho más serena y acertada de la libertad, promueve la enseñanza de la religión en la escuela pública, crea centros mixtos y de educación diferenciada para que sean los padres, y no los dirigentes de turno, los que decidan dónde han de ser educados sus hijos.

Para finalizar acabo invitándole, señora Eguino, a que abandone la carrera política y monte un colegio, si tanto negocio supone. ¿O quizá tenga miedo a que no se le llene?



Al delegado de enseñanza del Arzobispado, señor Abel Arrieta

Por Edurne Eguino

En este debate, la premisa debería ser el respeto mutuo que nos debemos para convivir en una sociedad plural y diversa, lo que impide cualquier tipo de descalificación personal o colectiva.

Debo recordar que vivimos en un Estado que se define aconfensional desde 1978, lo que quiere decir que religiones y Estado deben ejercer sus funciones de forma totalmente separada. Ningún inconveniente, por tanto, a que las distintas religiones atiendan a sus adeptos con sus propios medios y en espacios dedicados a ello específicamente.
También por ley corresponde a la Administración Foral garantizar el derecho a la educación de toda su ciudadanía, cumpliendo con principios como la igualdad en el acceso a la misma, lo que significa no segregar al alumnado por razones económicas, sociales, de credo o género.

Y existen datos de que nuestra Administración Pública no exige como debiera el cumplimiento de dichos principios, porque:

1.- Financia centros privados católicos (que no de otras religiones) que segregan alumnado por sexos, como el que ustedes proponen. Incluso respetando la libertad de elección de las familias, la Administración Pública debería garantizar la igualdad de oportunidades de sus ciudadanas más jóvenes, que por el simple hecho de nacer mujeres son discriminadas en la confesión católica.

2.- Financia centros privados a los que no se exige garantizar el acceso en igualdad de condiciones socioeconómicas, puesto que introducen cuotas suplementarias a la gratuidad a que están obligadas por las subvenciones que reciben, impidiendo de hecho el acceso a quienes no pueden pagarlas, aunque sus familias lo soliciten.

3.- Financia centros privados que incluyen la religión católica obligatoria, discriminando así el acceso de alumnado con otras religiones.

La Administración Pública, por su parte, debe garantizar la igualdad de oportunidades a todo niño y niña, y su desarrollo en plenitud, en la sociedad plural y diversa en la que habita, en la que hace mucho que están reconocidos derechos para todos y todas, que la Iglesia católica simplemente no acepta, pero tampoco puede imponer sus dogmas porque la sociedad la hemos de construir y convivir entre todos en igualdad. De su propuesta para el Seminario, me preocupa cómo afectaría a los actuales residentes de Amma Argaray y a sus mal pagadas trabajadoras.

El debate sobre la financiación de la educación privada necesita de la participación de otros, como el PSN cuyos argumentos nos gustaría conocer.

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