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Los Civivox de Iruña-Pamplona son otra cosa
Martes, 6 de Noviembre de 2012
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Los Civivox de Iruña-Pamplona son otra cosa
Mientras las demás ciudades definen sus Centros Cívicos como lugares de encuentro, de desarrollo social, de fomento de la vida asociativa y como cauce de la participación ciudadana, aquí son otra cosa.

Aquí, mediante el acuerdo entre UPN y PSN, los Civivox no están en la red de locales municipales de uso ciudadano, junto con las instalaciones deportivas, los locales de los colegios públicos y otros locales municipales.

Aquí, los Civivox son otra cosa. Están gestionados por una empresa privada que programa un montón de actividades culturales, pero no fomentan la vida de los barrios, no promueven el asociacionismo y cobran más de 200 euros por dos horas de uso del salón de actos cuando se requiere apoyo técnico, por ejemplo para una sesión de cine a escolares del colegio público del barrio.

Aquí, las actividades de carácter político y social sólo se podrán desarrollar en la sala de Calderería, el salón del Colegio Elorri de Mendillorri, las salas comunitarias CCI de Ermitagaña y  San Jorge y la sala CAN de la Avda.. del Ejército; estas actividades ciudadanas no se podrán hacer ni en los Civivox, ni en el resto de locales municipales porque así lo acordaron UPN y PSN en el Pleno del pasado día 31 de octubre.

Ninguna otra ciudad se atreve a tanto. En ninguna otra ciudad se prohíben las actividades sociales y políticas en los Centros Cívicos. Muy al contrario, el espíritu de tales centros y su normativa exigen que se usen justamente para actividades de desarrollo social, fomento de la vida asociativa y de la participación ciudadana. En otras ciudades, los Civivox responden a un principio democrático de mínimos, mediante el cual no se censura de antemano si la actividad a realizar es social o es política, muy al contrario, todas las actividades sociales y políticas tienen cabida en los locales municipales.

Aquí no, aquí por no tener, no tenemos ni reglamento de uso de los Civivox, a pesar de que el Pleno acordó su elaboración, hace ya muchos meses. Sin reglamento, a quien manda, que es UPN  le resulta más fácil decir : “esto sí, esto no”; “esto aquí y esto en ningún lado”. A UPN le gusta gobernar como antaño, cuando la autoridad se permitía el lujo de autorizar y prohibir según qué actividades y según a quienes. Con eso, sólo consiguen enrarecer el clima de la ciudad, complicar los permisos, obligando a las entidades a múltiples trámites y a tener que “demostrar” el carácter no político de las actividades que proponen.

Que absurdo que el alcalde se tenga que reunir con el vecindario de cada barrio en locales privados y del gobierno, en vez de en los propios locales municipales.
Qué indignante, que  el Alcalde no haya utilizado ninguna de las salas que UPN y PSN consideran “adecuadas” para ello o que en mayo de este año, dichas salas hayan sido negadas  a Izquierda-Ezkerra, para informar a la ciudadanía de su labor municipal.
 
Aquí supone toda una odisea, que muchas veces termina mal, conseguir una sala para dar una charla sobre Palestina, una conferencia sobre la crisis que estamos viviendo, o un ciclo de cine sobre derechos humanos, por poner ejemplos que  UPN considera actividades políticas y por ello niega las salas ( incluso de las salas que ellos consideran “adecuadas”). 

Para nosotros el tema es mucho más sencillo porque no cabe denegación de ningún uso público fuera de las  salas que son públicas. Toda actividad política, social, cultural, educativa o deportiva se debe permitir y fomentar en los locales municipales, sin mayor restricción que la que impide poder realizar dos actividades en el mismo lugar, el mismo día y a la misma hora. Lo demás, es censura.
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